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¿SUEÑAN LAS OBRAS DE ARTE CON SUS AUTORES?
NOTA
Por: Gabriel Angulo / 24 Sep 2018


Blade Runner es una película del año 1982, dirigida por el aclamado director Ridley Scott (el responsable de otros éxitos como Alien, Prometheus, Hannibal, Gladiador, El Marciano, etc.), después de años de pelear por los derechos de adaptación de otra novela de ciencia ficción; Dune (la que finalmente acabo en las manos de David Lynch - Director de Blue Velvet), es contratado para adaptar lo que él considera hasta ahora “su película más personal”

Blade Runner, está basada en la novela del escritor americano Philip K. Dick, titulada “¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?”, escrita solo 14 años antes de la película (Philip K. Dick falleció meses antes del estreno, pero logro ver parte del metraje final y en sus propias palabras “era exactamente como lo había imaginado”)

Este es un clásico americano, tanto la novela original como la película, del mismo autor, salieron otras obras literarias y filmes que también compartían temas similares, la ciencia ficción, la supervivencia del ser humano, crisis existenciales, un mundo hostil, el futuro distópico, etc. Como “Podemos recordarlo por usted al por mayor (Total Recall-1990)” y “La segunda variedad (Screamers-1995)”

En esta película vemos una clara “segregación social” entre los replicantes y los seres humanos, incluso cuando son colegas de trabajo; hay una razón por la que los humanos aun no aceptamos a los replicantes, y cada vez que aparecen en pantalla son tratados con desprecio, como si fueran culpables de algo.

Estos seres diseñados para emular la humanidad siempre han sido recordados constantemente que por más que lo intenten, no son humanos, parecen humanos, actúan como humanos (algunos ya se sienten como humanos) pero no lo son, su humanidad está siendo reprimida.

Los replicantes saben que no son producto del amor, nadie espero con ansias nueve meses su nacimiento, no tuvieron una infancia ni nadie que los viera crecer, nadie que les diga “que bueno que existes”, todo su proceso de creación ha sido violento, androides biomecánicos creados al por mayor, solo regidos por las leyes de oferta y demanda en un futuro distópico.

Cuando se toca el tema de “los padres” los replicantes desatan sus más bajos impulsos, porque la “familia” es algo que se les ha negado, están reprimidos en lo que son relaciones interpersonales de verdadero afecto maternal o paternal, eso es un derecho exclusivo para los humanos, que los replicantes solo pueden aspirar mas no acceder. Ellos están en busca de quien son y quien los creo

Esto se presencia en una escena clave de la película, el encuentro de Roy y Tyrell, aquí una de las frases que le dice Roy a su creador es: “He cometido atrocidades”, a lo que el Doctor le responde, “y también cosas extraordinarias, te adelantaste a tu tiempo”.

El encuentro entre la obra de arte y su creador ocurre justo cuando se ve que Tyrell le dice a Roy que él fue diseñado para ser el mejor, y que ya ha cumplido todos sus propósitos y mucho más (no solo ser un esclavo como los demás replicantes), le dice “fuiste hecho con la mejor calidad” a lo que Roy responde, “pero no para durar”

Aquí se remarca el hecho de que Roy fue hecho como el último modelo y que ha cometido acciones terribles, pero su creador lo perdona.

Roy es recibido por Tyrell como una obra de arte, el mismo reconoce a Tyrell como su creador cuando al entrar exclama: “No es cosa fácil conocer a tu creador”; esto remara el hecho de que tanto Tyrell como Roy han soñado y esperado este encuentro durante mucho tiempo.

En esta escena también hay varios aspectos simbólicos, por ejemplo, como se hace uso de la metáfora bíblica de “El Regreso del Hijo Prodigo”, ya que Roy en un momento de furia, le exige a Tyrell que le prolongue la vida, terminando la frase con un “¡Quiero vivir más, padre!”

En ese momento donde Roy le dice “Padre” a Tyrell, demuestra nuevamente que los replicantes, buscan tener una relación paternal como cualquier humano. Roy le da la potestad de identificar a Tyrell como su padre y aclamarlo así, pero él no le responde, en ningún momento él le menciona como hijo, en respuesta a Roy, como si estuviera avergonzado de su mayor creación.

Solo hasta el final de la escena, Tyrell se refiere a Roy como “El Hijo Prodigo, Una verdadera Obra de Arte”. Algo más importante que recalcar en esta escena, es todo el trasfondo simbólico de lo que pasaba por la “mente” de Roy en ese momento tan “épico” para él.

Para Roy, Tyrell era un Dios, una entidad que no era fácil de acceder ya que tuvo que agotar todos sus recursos para al fin “tener una audiencia con el”; cuando llega a sus “aposentos él se acerca de manera respetuosa, porque sabe que esta en presencia del ser que lo creo; Roy va con mucha expectativa, pero a poco a poco esta va disminuyendo.

Ante la indiferencia del Dios que tanto estaba esperando, Roy se siente decepcionado, está furioso de todas las excusas patéticas que le da Tyrell ante la negativa de cumplirle su pedido luego de completar todos los obstáculos (viaje del héroe), el ya no ve a Tyrell como un ser supremo, sino como un ídolo caído, por lo que decide matarlo para tomar finalmente el mismo el lugar del “Dios de los Replicantes”.

Esta película es un clásico del cine, que es única en su género y a la vez la representante por excelencia del cine cyberpunk; y su secuela Blade Runner 2049, no se queda atrás, una verdadera obra de arte, visual y narrativa. Dos películas que en su tiempo no fueron muy apreciadas en taquilla pero que en el futuro serán tema de culto para muchos cinéfilos.

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